Terapias - Psicólogo clínico Barcelona
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Terapias

Terapias psicológicas

Entre las áreas del ejercicio profesional destacamos las siguientes:

TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

¿Cómo es un tratamiento de Terapia Cognitivo Conductual?

En esta nota vamos a tratar de responder a algunos de las preguntas más comunes acerca de cómo es y en qué consiste una Terapia Cognitivo Conductual.

Lo básico de una Terapia Cognitivo Conductual

La Terapia Cognitivo Conductual es, en primer lugar, una forma de tratamiento psicológico. Se puede aplicar a muchos ámbitos y problemas.

En el consultorio, típicamente todo comienza cuando una persona no se siente bien emocionalmente o tiene algún problema de conducta y por ello decide consultar a un psicólogo. Así, el paciente llega y le explica su problema al psicólogo quien, a partir de lo que el paciente le narra, tratará primero de entenderlo y luego ayudarlo a encontrar una solución.

A continuación, vamos a desarrollar una serie de puntos importantes que describen cómo se realiza el tratamiento.

1. La Terapia Cognitivo Conductual tiene tres grandes etapas

En Terapia Cognitivo Conductual nos organizamos en tres fases: evaluación, tratamiento y seguimiento.

Durante la primera etapa, la evaluación psicológica, nos ocupamos de conocer al paciente y entender los problemas por los que consulta. En general, lo que vamos descubriendo en estas primeras entrevistas se lo explicamos al paciente, de este modo la persona adquiere otra perspectiva más objetiva y constructiva. Muy importante: durante esta fase, paciente y terapeuta charlan y acuerdan cuáles son los objetivos del tratamiento y ponen las prioridades en los mismos.

La segunda etapa es la más larga, el tratamiento propiamente dicho. Aquí es cuando se aplican las técnicas dirigidas a lograr el cambio que beneficia al paciente, tratando de alcanzar los logros que se plantearon en la primera etapa. Las técnicas que se aplican varían mucho según el problema, el paciente y el momento que esté atravesando. En cualquier caso, siempre la aplicación de un procedimiento se charla con anticipación con el paciente.

Durante la tercera etapa, el seguimiento, vamos espaciando la frecuencia de las consultas mientras aplicamos procedimientos orientados a mantener los cambios y prevenir recaídas. Cuando los objetivos se lograron y el cambio se consolidó, le damos el alta al paciente.

2. La Terapia Cognitivo Conductual es un abordaje científico

Aunque parezca raro, no todas las terapias que aplican los psicólogos tienen una base científica. La Terapia Cognitivo Conductual sí es una terapia científica, lo cual no significa que sea infalible sino que los procedimientos aplicados están investigados con rigurosos métodos experimentales, hoy muy unidos a los avances en neurociencias. Por eso es que tenemos más probabilidades de lograr los objetivos. Un procedimiento validado científicamente no garantiza el éxito pero lo hace mucho más probable.

La investigación científica sobre la efectividad de los procedimientos ha dado como resultado las llamadas “Terapias con Apoyo Empírico” o “Guías de Tratamientos Psicológicos Eficaces”. Dicho sencillamente, estas son listas que detallan las técnicas más efectivas para cada problema. Por supuesto, en Terapia Cognitivo Conductual nos basamos en tales guías.

3. La Terapia Cognitivo Conductual es práctica y trabaja por objetivos

En Terapia Cognitivo Conductual nos concentramos en resolver los problemas actuales de la persona, los motivos que la aquejan hoy y la hacen sufrir. En algunos casos, cuando es necesario para entender el problema actual, preguntamos información sobre el pasado; pero el acento del tratamiento está puesto en resolver las dificultades de hoy.

Los diálogos entre el paciente y el terapeuta están guiados por objetivos prácticos. No se trata para nada de una charla espontánea sin dirección, sino que nos orientamos por los motivos que al paciente lo trajeron al tratamiento.

Por otra parte, no sólo hablamos. Enseñamos al paciente un conjunto de ejercicios que lo van a ayudar a manejar y resolver los problemas.

4. En la Terapia Cognitivo Conductual el psicólogo interviene activamente

El terapeuta cognitivo conductual es activo, es decir, pregunta, contesta, sugiere, explica. Partimos de la idea de que el paciente busca ayuda porque tiene problemas que le traen sufrimiento y no ha podido resolverlos por sus medios. El terapeuta cognitivo conductual posee conocimientos científicos sobre qué hacer para aliviar el padecimiento y, por tal motivo, los usa, los aplica con el paciente que se lo está pidiendo.

Particularmente, el terapeuta cognitivo conductual no permanece callado, con actitud misteriosa, no se mantiene distante ni como un desconocido. Contrariamente, fomentamos un vínculo humano de confianza y afectuoso dentro de los límites de la relación terapéutica.

5. La Terapia Cognitivo Conductual es una intervención de duración corta

La Terapia Cognitivo Conductual tiene un final, exceptuando los casos de patologías crónicas. La duración de un tratamiento depende de muchos factores, pero principalmente de dos. Primero, el diagnóstico, pues hay problemas cuya solución es más rápida y sencilla. Segundo, el compromiso del paciente; pues en Terapia Cognitivo Conductual acostumbramos dar a los pacientes ejercicios y tareas; cuanto más se dedique el paciente, más rápidamente se logran los objetivos.

Nosotros no tenemos terapias de varios años de duración. Exceptuando los casos graves o crónicos, es raro que un tratamiento psicológico se extienda mucho más que un año y casi siempre duran menos de dos años.

6. La Terapia Cognitivo Conductual es un tipo de tratamiento de amplio espectro de aplicación

La Terapia Cognitivo Conductual es un enfoque de tratamiento aplicable a diferentes problemas y ámbitos. En la clínica, en el consultorio, no sólo se usa para problemas puntuales como fobias o depresiones sino que resulta efectiva en el tratamiento de crisis vitales, problemas familiares y de pareja, malestar emocional inespecífico. Aparte, la Terapia Cognitivo Conductual es aplicable a ámbitos diferentes del consultorio, como el escolar o el laboral.

Terapia de Aceptación y Compromiso

Sin lugar a dudas, una de las terapias de tercera generación más conocidas es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que tiene como objetivo el crear una vida rica y significativa para el paciente, aceptando el dolor que inevitablemente viene con ella.

La ACT se presenta como una alternativa a la psicología tradicional y es un modelo de psicoterapia que está respaldado científicamente y que utiliza distintas técnicas: paradojas, ejercicios experimentales, metáforas, trabajo con valores personales e incluso el entrenamiento mindfulness. Tiene sus bases en la Teoría del Marco Relacional (RFT), por lo que se encuadra en nueva teoría del lenguaje y la cognición.

El lenguaje humano puede transformarnos, pero también crear el sufrimiento psicológico. Por eso es necesario trabajar con los significados del lenguaje, sus funciones y su relación con los eventos privados (emociones, pensamientos, recuerdos…). Además, el autodescubrimiento y la clarificación de valores son elementos imprescindibles en este tipo de terapia, en la que el paciente debe preguntarse y cuestionarse qué clase de persona quiere ser, qué es lo verdaderamente valioso en su vida y desde qué creencias y valores actua.

Compromiso con nuestros valores

Si miramos a nuestro alrededor, parece claro que gran parte de nuestro sufrimiento viene determinado por nuestras creencias de lo que está bien o está mal, creencias que son aprendidas culturalmente y que vienen fundamentadas por los valores que promueve la sociedad occidental. Mientras que la mayoría de terapias ven el sufrimiento como algo anormal, la ACT entiende que el sufrimiento es parte de la vida misma. Por eso se dice que la ACT cuestiona la ideología social y lo modelos de normalidad saludable, en el que la felicidad se entiende como la ausencia de dolor, ansiedad o preocupaciones.

ACT, que en inglés quiere decir “actuar”, hace hincapié en tomar acciones efectivas guiadas por nuestros valores más profundos, en las que estamos totalmente presentes y comprometidos.

¿Qué es Mindfulness?

 

El Mindfulness puede considerarse una filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación. Juntamente a varias técnicas de relajación, su apogeo es reciente. A pesar de que muchas personas dicen que realizan meditación, es en ocasiones un concepto equívoco, por tanto antes de hablar del Mindfulness debemos a aclarar qué es la meditación.

La meditación es una actividad mental en la que se busca lograr un estado de atención centralizada en un pensamiento o sentimiento (felicidad, tranquilidad, armonía), un objeto (una piedra), la concentración propiamente dicha, o algún elemento de la percepción (los latidos del corazón, la respiración, el calor corporal…). Este estado se recrea en el momento presente y pretende liberar la mente de pensamientos nocivos.

Como el Mindfulness tiene tanto que ver con el modo en el que manejamos nuestro foco atencional, también se lo llama atención plena.

Partiendo de la meditación tradicional

Ciertamente, además del Mindfulness también existe meditación con connotaciones religiosas y otra orientada a mejorar el equilibrio cuerpo y mente en la persona. Sus principios elementales son muy similares, puesto que el origen de la meditación, con todas las ramas que existen en la actualidad, se desarrolló en las religiones orientales tales como el budismo.

Sin embargo, podemos entender el Mindulness como una herramienta para lograr una vida más plena. Es decir, que  las propuestas de investigación y práctica del Mindfulness tienen el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en unos términos muy concretos, y no están vinculadas a una religión o una filosofía de vida determinadas. Por lo tanto, la práctica del Mindfulness está desvinculada de creencias religiosas y filosofías de vida concretas; es, simplemente, una práctica que puede convertirse en herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas de manera demostrable.

Mindfulness y ciencia

Practicar Mindfulness significa creer que eso va servir para mejorar la calidad de vida en ciertos aspectos, a parte de las creencias que se tengan. Es por eso que con frecuencia se utiliza el término Mindfulness para hablar sobre una especie de meditación basada en los principios de la ciencia, capaz de ser adaptada por los descubrimientos científicos y orientada hacia objetivos concretos y realistas.

Esto es importante no solo porque desvincula el Mindfulness de la religión. También lo es porque lo transforma en una herramienta cuya modalidad de aplicación está relativamente bien consensuada y, por tanto, es posible investigar con ella desde diferentes equipos científicos y en cualquier parte del mundo sabiendo que todas las personas han seguido los mismos criterios a la hora de realizar Mindfulness. Es decir, permite replicar los resultados por otros investigadores.

Esto es algo difícil de conseguir a la hora de investigar acerca de la meditación en general, porque al ser «un arte» cada persona puede hacerlo de distinto modo. De este modo, mientras que en la meditación a secas hay diferentes maneras de interpretar la tradición, en el Mindfulness se trata de crear una herramienta avalada científicamente. De hecho, si se ha demostrado que ayuda a prevenir las recaídas en la depresión es porque se concibe como un recurso que debe ser utilizado para intervenir sobre objetivos concretos… Aunque también hay personas que lo utilizan en su día a día simplemente por pasar por esa experiencia.

Un enfoque pragmático orientado a los objetivos

Por tanto, esta filosofía puede ser adaptada a diferentes contextos y entornos, porque su enfoque es pragmático.Debido a su popularidad ha provocado que se esté teniendo cada vez más información verídica en diferentes facetas: el autocontrol en los niños y niñas, el desarrollo de la resiliencia, recursos de afrontamiento en personas enfermas y una mejora óptima de la salud.